Compartir maquillaje – Esta mujer casi se muere por utilizar el maquillaje de su amiga

Muchas mujeres tienen la costumbre de compartir sus cosas con sus familiares y amigas. Sea ropa, accesorios, zapatos, hasta compartir maquillaje. Y aunque eso forma parte de la amistad y fraternidad, podría ser más riesgoso de lo que parece. Hoy te contaremos una experiencia que casi le quita la vida a una mujer y que no te dejará con ganas de volver a compartir tus pertenencias más nunca.

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Compartir maquillaje – La historia de Jo Gilchrist y el maquillaje de su amiga

Jo Gilchrist es una mujer australiana de 28 años que en 2015 vivió una de las experiencias más traumáticas de su vida. Una noche cualquiera estaba compartiendo con una de sus amigas y se dio cuenta de que a su maquillaje le hacía falta un retoque. Al no tener todos sus cosméticos y utensilios a la mano, pidió prestada una brocha a su amiga, quien accedió sin problemas.

Lo que Jo no se esperaba es que dos semanas después terminaría en silla de ruedas. Asimismo, sin poder controlar su vejiga. Todo ocurrió tan deprisa que para ella fue muy difícil creer que se debía a haber utilizado el aplicador de su amiga.

El diagnóstico clínico

Tras presentar unos insoportables dolores de espalda, pérdida de la sensibilidad en gran parte del cuerpo e incontinencia tanto urinaria como intestinal. Gilchrist fue llevada a urgencias de inmediato. Luego de varios exámenes fue diagnosticada con posesión de la bacteria estafilococo aureus o, simplemente, estafilococo, que es muy resistente a los tratamientos.

Su amiga había sido diagnosticada a tiempo semanas atrás. Pero al haber compartido la brocha de maquillaje, la bacteria entró en contacto con el organismo de Jo, alojándose allí durante al menos 10 días. Para el momento en el que se le aplicó el tratamiento ya había sido demasiado tarde y, desafortunadamente, la joven quedó paralítica.

El futuro de Jo

A pesar de la infección, Jo no pierde las esperanzas de volver a caminar. No le guarda ningún tipo de rencor a su amiga, pues ninguna de las dos tenía conocimiento de que eso pudiera pasar. Sin embargo, y a pesar de que antes lo hacía todo el tiempo, juró que jamás en su vida prestaría ni utilizaría las pertenencias de alguien más. Esto para evitar contagios de cualquier tipo.

Un acto tan inocente y cotidiano como este pudo haberle quitado la vida a Gilchrist. Lo cierto es que pudo haberle pasado a cualquiera. Las bacterias de estafilococos invadieron su columna vertebral sin ella poder hacer nada por no haber estado advertida.

No obstante, compartir maquillaje y cualquier tipo de aplicador es riesgoso. De ese modo pueden transmitir gérmenes que pueden causar orzuelos, erupciones, herpes y demás. Por eso es importante que cada persona utilice sus propios implementos y desechar los propios luego de haber sido contagiado de alguna bacteria.

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